Sí, me encantaría que me escuchases pacientemente, como
antaño.
Tú, siempre tan callada, tan profundamente silenciosa, has
dejado que los sonidos de mi corazón se oyesen; tic, tac, tic, tac… Es el
sonido de la vida.
¡¡Maravillosa noche!! Me alegra tenerte a mi lado
¡¡Fiel compañera!! Siempre acudes a la cita diaria.
¡¡Me siento bien entre tus luces y sombras!!
Noche, nunca traicionas.
Tú y yo, nada más. Te da lo mismo mi rostro.
Tú siempre llena de esperanza, llevándome hacia otro día,
hacia otra historia que hacer realidad.
Vuela
haciendo círculos en el aire, donde nadie los puede atrapar.
Círculos
concéntricos, círculos excéntricos. Círculos grandes y pequeños. Los junta y
forma nubes. Nubes algodonosas pero de aire.
Pinta
espirales subiendo y bajando en el espacio. Gira mil veces.
Va como un cohete en línea recta rebotando de
un ángulo a otro, de una arista a otra en un espacio ilimitado y concreto del vacío,
soltando chispas cual bengala.
Finalmente,
gastada su impetuosa energía, cae exhausta en el centro de un plano etéreo: ¿muerta?
; No, dormida, cansada.
Como el
Ave Fénix yace, para, en cualquier momento, comenzar su danza.
Indiferencia
se establece con Olvido. Van cogidos de
la mano. Son inseparables.
Es,
Indiferencia, la forma más sutil de
querer dar de lado olvidando quién es quien.
Indiferencia
y Olvido forman un matrimonio perfecto.
Indiferencia
trabaja en Silencio para alimentar a su compañero, y este se hace cada vez más
orondo.
Silencio, es la ciudad en donde mora este
matrimonio tan bien avenido.
Su
hija mayor es Tristeza.
Sus
padres la cuidan porque al ser la primogénita la tienen un cariño muy especial.
Además es la más tranquila de sus hijos, y la más decente.
También
tienen a Desidia, Hipocondría y, el peor de todos es, Desprecio.
Desprecio
es el más consentido, ya que la ceguera de
Indiferencia no le dejaba ver claramente todos los sinsabores que
causaba a Olvido y Tristeza, alborotando Silencio.
Tras
varios años de preguntas, Indiferncia y Olvido, consiguieron trasformar ese
carácter de su hijo. Tanto interés pusieron en ello que al final hasta le
cambiaron el nombre por Aceptación.
Desde
entonces, Indiferncia, Olvido, Tiristeza
y Aceptación viven tranquilamente en Silencio.
Desidia
e Hipocondría se fueron de Silencio a
vivir independientemente su vida.
De
vez en cuando escriben a sus padres diciéndoles que están aquí o allá, que nunca
les falta lugar donde afincarse por largas temporadas y que nunca les falta
trabajo.