¡Bien Venido!

¡Bien venido!

Te invito a compartir unos momentos de soledad en el desierto.
Sumérgete en su quietud mientras preparas tu vuelo


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viernes, 25 de noviembre de 2011

ME DILUYO EN EL AIRE









Me diluyo en el aire y en el tiempo.

Quiero diluirme.

Quiero desaparecer entre las bambalinas del escenario y que sólo quede el murmullo de mi sombra. El espacio de mi vacío.

Quiero mutar, no seguir.

He de cerrar los ojos y decir adiós antes de que mi sombra deje huella.

No he de permanecer mucho en el mismo lugar, nunca lo he hecho y ahora no va a ser cuando a ello comience.

Es mejor decir adiós sin mirar atrás porque el pasado  podría atrapar y no dejar  avanzar hacia un nuevo rumbo.

No hay raíces ni pretensión de arraigar en ningún lugar ni situación.
Las historias concluyen. Las personas desaparecen.

No hay caminos por recorrer.
Cada uno ha de formar el suyo y elegir con quién recorrerlo.

En el desierto lo más preciado es la compañía, pero no existen caminos para recorrer acompañados. Cada uno ha de hacer el suyo propio.

En el desierto no se hace camino, el aire los borra sumergiéndolos en el olvido.
Cada sendero formado siempre es nuevo.
Nadie puede seguir el que otro haya hecho, siempre se ha de comenzar.

Mi huella la borrará el viento.

La vida de los nómadas es así. Pasar sin dejar rastro.

Yo, soy nómada.














Olvido

                                                                                   25 Noviembre 2011











miércoles, 23 de noviembre de 2011

Vuelvo a la jaima




Sabía que lo conseguiría.



            No puedo decir, y mucho menos explicar, 
por qué lo sabía.

 Ni yo lo entiendo.

           

           No sé por qué seguí adelante cuando parecía que todo se ponía en contra. 




Podría decir casi   que fue un “milagro” vencer en la batalla.


            Me costó muchísimo trabajo.

            Mil veces estuve a punto de arrojar la toalla, pero no lo hice y salió todo bien.


            La pena es, que tras haber salido perfectamente, no gustó la forma de llevar a cabo la lucha.


            La dictadura fue lo que me achacaron.




Tras ello, me vuelvo a quedar en soledad, en la jaima del desierto en donde moro, y con un sabor agridulce en la boca.





            Con la sensación de estar en la nada
 y en compañía de nada. 

             En soledad con mis pensamientos: 
al menos, mi nombre logré limpiarlo un poco.






Olvido


                                                           23 Noviembre 2011





sábado, 19 de febrero de 2011

LAS HABAS ESTÁN CONTADAS

          








  El tiempo pasado no vuelve. Tengo prisa.

                                              

Como cigarra cantora contemplé la vida ajena.

        ¿De qué sirvió aprender mirando?


            Ahora tengo sed.

Quiero beber los últimos sorbos que me quedan apasionadamente y sin desperdiciar una sola gota. Lamer lo que queda en las paredes de la copa para no dejar nada.



Quiero vivir mi tiempo sin dejarlo pasar, correr, volar….








No puedo dominarlo, pero sí controlar mi estancia en él. He de sujetar bien las riendas. 




¿Habré aprendido algo en el  tiempo pasado?



¿Cuánto me queda?: menos que antes. 



Pero he de elegir bien con quién quiero compartir mi tiempo en  este último tren.

Sin despreciar a nadie, no puedo aislarme.

De este mundo sólo me llevaré lo que pueda aprender y lo que mi corazón ame sin egoísmo, sin posesión.

No nos engañemos…, no hay más leña que la que arde, pero ha de arder y dar luz y calor abundantes. No se puede vivir en la oscuridad y ateridos de frío.

No se puede vivir lamentando el resto de los días lo que no se ha hecho con anterioridad y sin poner los medios para evitar caer en los mismos errores.




No hay marcha atrás en el tiempo.

No se puede recuperar el que se ha dejado perder.
El nunca es tarde no es cierto, sólo es el deseo de dar marcha atrás lo que impulsa a saltar al vacío que antes asustaba o daba pereza zambullirse en él.

No, no nos engañemos… ¡no hay más leña que la que arde!

Están “las habas contadas” y… no hay más.

Sólo queda saborear bien las que quedan antes de tragarlas.







Olvido      
                                                                           28 Octubre 2009